9 tecnologías que pueden ayudar a salvar el planeta


El planeta está en peligro. Los humanos están causando la deforestación, la acidificación de los océanos y el aumento de las temperaturas.

En medio de esta compleja situación, la tecnología tiene que desempeñar un importante papel en nuestro planeta, logrando así, convertirlo en un lugar más confortable y sostenible para que los humanos sigan avanzando.

Aquí, 10 tecnologías que posiblemente puedan ayudar a salvar el planeta Tierra.

1. Vidrio solar

El vidrio solar es un material transparente que también la capacidad captura la energía del sol y la convierte en electricidad.

El gran obstáculo ha sido la eficiencia. Las células solares de alto rendimiento pueden alcanzar un 25% de eficiencia o más, pero mantener la transparencia significa sacrificar la eficiencia con la que la luz se convierte en electricidad. Un equipo de la Universidad de Michigan está desarrollando un producto de vidrio solar que ofrece un 15% de eficiencia mientras deja pasar un 50% de la luz. Según las proyecciones del estado de Michigan, existen entre 5.000 y 7.000 millones de metros cuadrados de espacio de ventanas utilizables, suficiente para abastecer un 40% de las necesidades energéticas de los EE.UU. con un producto de vidrio solar.

2. Grafeno

El grafeno, de un solo átomo de espesor, es flexible, transparente y altamente conductivo, lo que lo hace adecuado para una enorme gama de usos que podrían ayudar al planetas. Estas incluyen la filtración de agua, los superconductores que son capaces de transferir energía a través de grandes distancias con una pérdida mínima, y los usos fotovoltaicos, por nombrar algunos. Aumentando enormemente la eficiencia de los materiales actuales, el grafeno puede ser la piedra angular de nuestro renacimiento verde.

3. Plástico de origen vegetal

Los plásticos de origen vegetal que se biodegradan son una importante solución, ya que podrían, en teoría, sustituir a muchos de los productos plásticos que ya están en circulación. Al igual que la carne falsa y el vidrio solar, este debería convertirse en un sector trascendente en los próximos años. Pero cuidado: No todos los bioplásticos se biodegradan. Parte de convertirse en un consumidor responsable en la próxima década, será conocer el ciclo de vida de los productos que elegimos comprar, desde la creación hasta su final.

4. Carne falsa

La producción de carne vacuno depende de 164 metros cuadrados de tierra de pastoreo por cada 100 gramos de carne y es una de las principales causas de la deforestación en América Central y del Sur, lo que provoca una liberación de carbono a la atmósfera sin precedentes. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación cree que la ganadería es responsable de alrededor del 14,5% de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero.

¿La buena noticia? La carne falsa tiene buen sabor. Compañías como Beyond Meat y Impossible Foods están ofreciendo deliciosas alternativas a la carne que son sustitutos bastante decentes de la verdadera. Tanto como el logro tecnológico y la ciencia alimentaria avanzada, el verdadero triunfo de estas empresas es que han hecho que la carne falsa esté culturalmente de moda.

5. Baterías

Una compañía llamada Form Energy está desarrollando lo que se conoce como baterías acuosas de flujo de azufre que costarán entre 1 y 10 dólares por kilovatio hora, comparado con el costo de 200 dólares por kilovatio hora del litio. El tiempo de almacenamiento también debería aumentar, quizás durando meses. La solución de Form podría ayudar a cumplir ciertos objetivos energéticos antes de mediados de siglo, proporcionando una hoja de ruta para el resto del mundo.

6. Sensores ambientales

La tecnología, por supuesto, ha avanzado. Existen sensores en red tan pequeños como una moneda de diez centavos que están monitoreando la calidad del aire y del agua, identificando contaminantes, rastreando la acidificación y captando datos en tiempo real sobre fenómenos que son cruciales para nuestro bienestar social y económico. Las redes de sensores localizados que monitorean el uso de energía y agua en los edificios están reduciendo los desechos. La mayor proliferación de estos sensores impactará dramáticamente en nuestra forma de vida.

7. Red eléctrica inteligente

 La tecnología de detección y los modelos de predicción más precisos afinarán la producción de energía para evitar la sobreproducción, y una mejor tecnología de baterías permitirá el almacenamiento de energía de origen renovable. El concepto incluso va más allá del enchufe de la luz. A medida que los electrodomésticos se vuelven más inteligentes, la red puede comenzar a enviarles una señal automática para que se apaguen y conserven la energía. Todo esto podría suponer un gran cambio en el funcionamiento de nuestra infraestructura energética. Según un estudio del Instituto de Investigación de Energía Eléctrica, para el 2030, las tecnologías de Smart Grid podrían ayudarnos a reducir las emisiones de carbono en un 58% en comparación con los niveles de hace diez años.

8. Captura de carbono

Esa es la premisa de la Captura y Almacenamiento de Carbono (CCS), una clase emergente de tecnologías que están preparadas para jugar un papel importante en la salud de nuestro planeta en las décadas venideras. Según la Asociación de CCS, las tecnologías de captura permiten separar el dióxido de carbono de los gases producidos en la generación de electricidad y en los procesos industriales mediante uno de los tres métodos siguientes: captura previa a la combustión, captura posterior a la combustión y combustión de oxicorte. El carbono se transporta por tuberías y se almacena en formaciones rocosas muy por debajo del suelo. A escala, la tecnología podría ayudar a revertir una de las tendencias ambientales más alarmantes de nuestro tiempo.

9. Inteligencia artificial

La IA está teniendo un impacto en las prácticas agrícolas y pronto transformará la forma en que se realiza la agricultura en las naciones industrializadas, reduciendo nuestra dependencia de los pesticidas y disminuyendo drásticamente el consumo de agua. La IA hará que los vehículos autónomos naveguen más eficientemente, reduciendo la contaminación del aire. Los científicos especializados en materiales están desplegando la IA para desarrollar sustitutos biodegradables de los plásticos y elaborar estrategias para limpiar nuestros océanos, que reciben unos ocho millones de toneladas métricas de plásticos al año.

Fundamentalmente, la IA será la base de nuestros futuros esfuerzos para deshacer el daño ya hecho al planeta, al mismo tiempo que se encuentran soluciones escalables para sostener las necesidades de energía, alimentos y agua de nuestra especie.






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